Poveglia Presentó “Memento Mori” Con Metamórfica Como Invitados

Creo, muy a mi pesar, que ese posible futuro que nos plantean, por un lado, Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451, y por otro, en una película llamada Equilibrium, es muy probable. Mi faceta más pesimista me lleva a pensar que la censura de cualquier expresión artística en un futuro puede dejar de ser ficción y pasar a ser una triste realidad. Entonces me detengo a pensar en lo afortunados que somos de poder aún disfrutar del arte poseyendo todos nuestros sentidos. En esas bandas que generan climas, matices, texturas y mucho más, solo con instrumentos musicales. O en aquellas bandas que llevan el arte al extremo y además de música, también engloban un concepto, expresándolo de todas las maneras posibles, sin perder el hilo de la coherencia. Podría nombrar varias bandas que logran esto, pero solo voy a nombrar a una. Solo voy a hablar de la banda que me tiene acá, escribiendo sobre esto, en este preciso momento. ¡Poveglia, señores!

Ya perdí la cuenta de las veces que los vi en vivo. De lo que sí tengo registro, es de las veces que escribí sobre ellos: cinco en total. Y menciono esto, porque creo que es la mejor muestra para evidenciar este proceso de enamoramiento que tuve con la banda.

¿A qué viene todo esto? Bueno, ya lo dice el título, así que no da jugar al misterio: Poveglia presentó su segundo disco Memento mori, algo más que un simple disco. Justamente de eso hablaba, Poveglia no es solo música. Poveglia es un compromiso enorme con el arte en todas sus expresiones: El arte de tapa de ambos discos, la lírica, las composiciones, el diseño gráfico, la energía que se transmite, los climas que generan con sus instrumentos, la oscuridad de las melodía… No hay azar, no hay relleno, solo arte.

Solía decir sobre Yersinia pestis, que es “Demasiado arte para un solo disco”. Y ahora, con la llegada de Memento mori, voy a volver a emplear esa frase.

 



Como en toda fiesta, siempre hay invitados de todo tipo, tanto arriba como debajo del escenario. En este caso los invitados especiales que se subieron al escenario para dar comienzo a la fecha, fueron los Metamórfica. Banda de Stoner Rock psicodélico formada en el 2003 por Alejandra Mariona y Mariela Talento, ambas a cargo de las voces y las guitarras. Actualmente el cuarteto se completa con Javier Prazaka, a cargo del bajo e Iván Bandido, en la batería.

Al principio hablé de las bandas que engloban y respetan un concepto más allá de lo estrictamente musical. Entonces, no es casualidad que la banda invitada para esta fecha haya sido Metamórfica, quienes saben generar climas con canciones largas o ir directo al grano con canciones más rockeras y contundentes, sin perder nunca ese hilo conductor que, incluso en los videoclips, podemos apreciar. Y en esta fecha tan especial, tuvieron el tiempo necesario para demostrarnos esto a todos.

En 2006 editan su primer LP Tiempo de escupir y vomitar. Cuatro años después lanzarían un EP llamado Carnicera. En el 2012 llegaría su segundo LP Sinapteína, hasta llegar al más reciente: Cisma, de 2015.

“Gracias a Poveglia por invitarnos a una fecha tan especial para ellos”

Dijeron desde el escenario, cuando la presentación se acercaba al final. Entonces recordé que, en la semana, Martín Diz de Poveglia, había dicho en una radio que el verdadero honor lo tenían ellos por tocar junto a Metamórfica. Un lindo “ida y vuelta” que demuestra la hermandad y el respeto que hay en la escena.



A las 21:30 comenzó el show de Poveglia. Los integrados por Martín Diz, en guitarra y voces, Matías Macrett en batería y por Diego Zacarra en bajo y voces, lanzaron su segundo disco al mundo virtual hace unos pocos meses, y hoy, después e una dulce espera, llegó el momento de hacerlo oficialmente palpable.

Comenzaron el show con canciones de su primer disco, como: Yersinia pestisLa ciudad sin nombreLa negatividad El centro del universo, dejando la presentación oficial de Memento mori para el final.

5, 4, 3, 2, 1… Memento mori, canción que le da nombre al disco, sonando en Club V por primera vez. Se trata de un instrumental con guitarras frenéticas, de casi cinco minutos de duración, que resume casi a la perfección lo que es la banda. Pero solo resume, ya que no llega a mostrarnos todo lo que el trío puede dar.

En Cuerpoescombro el trío se transformó en cuarteto, sumando a Hernán Bruno al mando del saxo. Esta es una canción bastante extensa que tranquilamente podría dividirse en actos o escenas. El primer acto es el que aporta toda la información y nos dice de que va esta canción, digamos que presenta la obra, para luego pasar al segundo acto, una especia de viaje cósmico protagonizado por el saxo de Hernán.

Horizonte de sucesos comienza con una linea de bajo que poco a poco va siendo invadida por delicadas melodías de guitarra y suaves golpes de tambores, hasta que sube un cambio sumando intensidad y se mantiene ahí por un momento.  Después la canción toma otro ritmo y nos muestran ese duelo de voces que Martín y Diego logran fusionar tan bien.

Posiblemente Nuncanadienada, cuarta canción del disco, sea la que más me guste. Y digo posiblemente porque todo depende del estado de ánimo que mande en el momento. En este momento lo es, pero se me hace difícil explicar el porqué. ¿Será por la melodía de la guitarra y esos contundentes golpes de batería? ¿Qué hace a esta canción diferente a las demás? Tiene una esencia épica que dibuja un racconto de imágenes en mi cabeza, y prosigue así hasta finalizar, ya que en esta canción no hay ningún drástico cambio de actos. No lo sé, por algo no escribo reseñas de discos.

Y así llegamos hasta Receptor Kappa, la última y  más larga canción del disco. Como dije anteriormente, en Poveglia no hay azar, entonces me pregunté por el significado de dicho nombre. Después de googlear la palabra “Kappa” supe que es la décima letra del alfabeto griego y también una expresión que demuestra sarcasmo. Pero bueno, este análisis lo podría dejar para cuando me digne a reseñar el disco.

Si a todo lo mencionado sobre las canciones de Memento mori le sumamos la fuerza que el trío tiene en vivo, nos da como resultado un show de la re puta madre. Un show que se vivió entre amigos y colegas. Incluso estuvo presente Agustín Murias (Marea negra), el autor del tremendo arte de las tapas de ambos discos del trío.

Ya lo dijo el Chano de Tan bionica “Sin arte la vida sería un error”. Larga vida a Metamórfica, larga vida a Poveglia y vida eterna al arte en todas sus expresiones.

¡Y larga vida a las fotos de Cherry!

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Chuzzo

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Chuzzo es un baterista y escritor aficionado procedente de Entre Ríos. Amante de la música, la literatura, el cine y los tatuajes. Cocinero de profesión y creador de contenidos en su blog Mondo Sporco.