Matías Menarguez (Olvidé San Telmo): «Somos Seres Imperfectos, Y Esa Imperfección Hace Que Busquemos Constantemente Formas De Acercarnos Más A Una Perfección Que Realmente Es Inexistente»

  

Hoy volvemos a las rutas con nuevas entrevistas desde nuestra web, acompañados por una pandemia global que nos tienen encerrados. Para contrarrestarla te traemos un poco de aire nuevo que te va deleitar los oídos. Mucha data desde el instrumento y los controles. Traemos a uno de los Bateristas, Músicos, Productores y Artistas, más completos de la escena del jazz.

    Su musicalidad fluye naturalmente como un manantial de groove, sus dinámicas no pasan desapercibidas, cada golpe con el volumen exacto y la sensación al escucharlo que puede tocar cualquier música. Bienvenido a Bateros Argentinos Matías Menarguez, batero en Perceptual, Olvidé San Telmo, The Soho Rentals.

Entrevista Realizada por Matías Macrett

                     
Hola Mati, bienvenido y gracias por sumarte a está entrevista. Nos pone muy contentos que te sumes y quieras compartir con toda la comunidad parte de tu vida
. Ahí vamos!

¿Qué música escuchabas cuando eras chico y qué cosas fuiste descubriendo a medida que aprendías con tus profes, quiénes fueron y nombrame tus influencias?

Muchas gracias por tan bellas palabras, siento que me quedan muy grandes, pero uno siempre trabaja en pos de acercarse un poquito más a ellas.

De chico siempre hubo música en casa, en reuniones familiares, en los viajes en auto hacia Uruguay y a diferentes lugares.

Mi viejo es un gran fan de los Beatles, así que podría decir que fue una de las músicas que más consumí de chico. Luego uno va forjando su propio camino musical y acercandose a otras músicas o bandas que empiezan a generar algo adentro de uno, no?

Crecí (y aún continúo) escuchando música pop, y la primer banda con la que me fanatice fue A-Ha, que al día de hoy sigo considerando la mejor del estilo.

Siempre me fascinó la batería, desde cómo se veía hasta como repercutía en la música. A los 11 años vi una película durante una cena con mis viejos que fue “That thing you do”, y por más que suene medio pavo, en ese mismo momento les dije a mis viejos “quiero tocar la batería”.

Sin pensarlo, mucho por suerte, accedieron y a las semanas fuimos a comprar mi primer bata. Hecha por un luthier, súper genérica, pero me acompaño por unos 6 años de forma fiel. Los platillos eran los más económicos que podías conseguir, y un vecino que tocaba de chico, tenía unos platos OMEL tirados en un garage que me regaló.

Lo único que hacía era tocar arriba de cassettes y CDs, hasta que conocí en el colegio a un chico, que luego fue un gran amigo. Él había arrancado con la guitarra casi al mismo tiempo que yo con la bateria, y empezamos a tocar juntos en casa.

Nos influenciamos mutuamente, y eso me llevo a escuchar y conocer más bandas de Rock, Heavy Metal, siempre tocando en dúo.

Un día apareció internet, y de alguna manera llegamos a un mp3 (luego de unos 30 minutos de descarga con el modem de 56k) de Dream Theater, que fue un gran salto de lo que venía escuchando. Me acuerdo que básicamente me explotó la cabeza. No podía creer lo que tocaban esos tipos, se escuchaba inalcanzable.

Empezamos entonces a caminar por el sendero del metal progresivo, y a tratar de arañar cuanta banda se cruzara por ese estilo, y así llegué a conocer muchas que me marcaron en ese momento.

La que más recuerdo siempre será la banda argentina Malicia (Fabio Guzmán en la bateria). Eran diferentes, era un heavy metal complejo, muy bien tocado, y Fabio era increíble. Ellos eran todos muy humildes y muy buena gente, ahí tomé unas pocas clases con él, fue mi primer profesor.

Cuando llegó el momento del viaje de egresados del colegio, elegí cambiar la bateria en vez de viajar. Y ahí, súper influenciado por la música que venia escuchando, mis viejos me compraron una Solidrums. Era bombo de 22 y toms de 8, 10, 12 y 14. Increíble. Me levantaba todas las mañanas y subía rápido a verla y convencerme de que no era un sueño que la tenía.

Seguí tocando, tuve mis primeros showcitos en vivo, y me di cuenta que lo que quería era estudiar música, dedicarme a eso.

Soy un tipo extremadamente afortunado, principalmente por los padres que me tocaron, les comenté mi intención y me apoyaron sin dudar en mi decisión. Ahí fue cuando fui a una charla abierta y me anoté en la EMBA (Escuela de Música de Buenos Aires).

Allí tuve a mi primer gran profesor, una persona única, y un baterista increíblemente musical, que fue Dorian Mori. Con él empecé a conocer otras músicas. Me acuerdo que le mencioné a Mike Portnoy (quien hasta ese momento me parecía inalcanzable) y me dijo “escuchaste a Virgil Donati?”.

Me enloquecí con Virgil por muchos meses. Lo estudiaba, lo admiraba, comencé a tocar traditional grip para intentar acercarme a lo que él sentía o como él pensaba las cosas. Al día de hoy sigue siendo in-humano lo que toca.

En su momento había una página muy conocida que era “drummerworld.com” , que básicamente era una enciclopedia de bateristas reconocidos. Estaban todos. Y de alguna manera haciendo una barrida de todos los bateristas, me crucé con mi héroe musical, Brian Blade.

Ese fue el momento más decisivo, creo yo, en mi vida musical. Me mostró no sólo el Jazz, sino que me mostró otra manera de escuchar, de tocar, de reaccionar. Ahí, gracias a él, comenzó mi amor por el estilo.

Producto del interés y fascinación que me produjo, empecé a estudiar aún más, me otorgaron una media beca en la EMBA, fui ayudante de cátedra de ensambles, me llamaban para tocar en cada clínica que brindaban músicos internacionales (Chucho Valdés, Richard Bona, Mike Stern, Pedro Aznar, etc) y eso me dió la pauta de que lo que estaba desarrollando, cómo estaba forjando mi criterio musical a la hora de tocar, y cómo me estaba relacionando con la música, estaban bastante bien encaminados.

Toqué mucho, con muchos colegas, y establecí hermosos vínculos humanos con todos ellos, que al terminar la carrera me permitieron seguir siendo llamado para participar en diferentes grupos y trabajos.

A los años de haber terminado, me llamó Alejo Nobili, un pianista multi-instrumentista para armar algo a dúo, que fue The SoHo Rentals. Con él viajamos a NYC en el 2011 a tocar durante 1 mes, y fue una de las experiencias más maravillosas que viví.

Sabemos de tu viaje a Nueva york. Contanos esa experiencia.

Allá tuve la suerte de poder tomar clases con Mark Guiliana, que me abrió muchísimo la cabeza en un montón de aspectos musicales y bateristicos. También pude tomar clases con Greg Hutchinson vía internet, quién me transmitió muchísima información sobre el comping y el sonido de la batería en el Jazz.

Durante mis años de haber terminado la carrera, tuve también la suerte de poder tomar clases con Eloy Michelini, Carto Brandan y el Pipi Piazzolla. Todos increíbles bateristas y personas que tenemos acá.

¿Qué opinas de la técnica?

Creo que la técnica es el decodificador entre lo que el cerebro quiere que toques, y lo que tu cuerpo puede tocar. A su vez, es quien va a hacer que esas ideas suenen bien o no.

No me considero un baterista muy técnico, pero sí me parece importante que entendamos que nuestra reacción musical, el abanico de posibilidades que tengamos y el sonido que convenga de todo eso va a estar fuertemente decidido por cuán depurada tenemos la técnica con la que nos desarrollamos en el instrumento.

¿Tus proyectos personales? ¿Tus grupos? Hablanos de esto.

Creo que algo importante como en toda profesión, es mantenerse activo. Somos seres imperfectos, y esa imperfección hace que busquemos constantemente formas de acercarnos más a una perfección que realmente es inexistente. El estar con proyectos, sean personales o no, tocando, compartiendo, hace que a veces sin darnos cuenta estemos aprendiendo más que leyendo un sólo de rudimentos encerrados en nuestra habitación. Por eso siempre trato de transmitir mi mirada de que la mejor manera de crecer y mejorar musicalmente es tocando.

Seguimos trabajando con Olvidé San Telmo en músicas nuevas, vía skype, sigo colaborando con amigos músicos en proyectos más relacionados con la improvisación, generando material para redes sociales y de alguna forma compartir que estamos todos en la misma, y la música puede ayudarnos a hacer que este momento raro que estamos viviendo sea tal vez un poco más ameno.

Continúo realizando trabajos de sesionista para artistas internacionales desde mi estudio, y eso me mantiene ocupado y felíz.

Contanos sobre los tutoriales que venís compartiendo en la web, y sobre tus proyectos musicales.

Siempre me gustó compartir experiencias, sugerencias, y creo que hoy es un momento medio único que estamos viviendo donde entre todos podemos ayudarnos a crecer, al menos en este ámbito.

Comencé a armar unos videos que colgué en Youtube orientados al audio, grabación, mezcla, sonido de la batería, workflow del sesionista y demás. Me parece que estan buenos, que suman información útil para cualquier músico sin importar cuánto equipamento tengan. Y a su vez, me obligan a mi a seguir investigando, probando, pensando, me mantienen activo en casa.

 ¿Se puede trabajar a la distancia?

Totalmente. Hace varios años ya que comencé a realizar trabajos de sesión en mi estudio para músicos de todas partes del mundo, es algo súper enriquecedor.

Hay una excelente comunicación sin importar donde estemos, tenemos acceso a herramientas que tan sólo 15 años atrás eran impensables. Creo que el artista es uno de los profesionales más dispuestos al cambio, a saltar barreras y buscarle la vuelta a todo. Es nuestra forma de subsistir y estar presentes en lo que hacemos y lo que pasa.

La improvisación es muy importante en un estilo como el jazz, ¿cómo desarrollar este aspecto.

Creo que lo que me ayudó mucho a mi fue primero escuchar, escuchar mucho. Todo el lenguaje de cualquier estilo proviene del estilo en sí. Sería muy irónico querer tocar Jazz sin realmente escuchar Jazz, sin ir a las raíces.

La palabra “improvisación” a veces nos despista un poco. El improvisar no es tocar lo primero que se nos venga a la cabeza, o cualquier cosa. El improvisar tiene que estar conectado con algo genuino, con una sensación, un sentimiento, un mensaje, un color, un camino que sea el que queremos transitar, una historia que queramos contar. Una vez que descubrimos eso, podemos subirnos a esa idea y dejar que el cuerpo, la cabeza y el momento lo proyecten a través del instrumento.

Un ejercicio que hice mucho fue reducir el set de la bateria a por ej. 3 cosas, ride, hihat y redoblante. Entonces me proponía contar algo con esos 3 elementos, por un buen rato. Sumado a eso, esta la parte rítmica. Agarrar células muy simples de por ej. 4 golpes, y comenzar a alterar su dinámica, orquestación, fraseo y subdivisión. Eso ayuda a reciclar el lenguaje y no estar forzandonos constamente a tocar algo diferente, sino a desarrollar la idea que planteamos alterándola y convirtiendola en algo nuevo con esos 4 factores.

A su vez, junto al Jazz viene el estudio de la “pregunta y respuesta”, que es una guía hermosa para poder improvisar en 2 secciones sin perdernos en una nebulosa.

Pensemos que la música es un lenguaje, tenemos que poder comunicarnos con otros y también con nosotros mismos, tenemos que entender lo que estamos diciendo. A su vez, si estamos improvisando junto a alguien más, tenemos que también saber escuchar lo que el otro esta diciendo, para poder mantener esa conversación y no seamos 2 personas gritando cada una por su lado o hablando de diferentes temas.

¿Cuáles fueron los trabajos importantes que realizaste hasta ahora y cuales te hicieron crecer más como músico?

Creo que absolutamente todos los trabajos me hicieron crecer, porque este crecimiento esta muy ligado a la experiencia. Tuve bellísimos trabajos, como por ejemplo Los Monstruos, que fue una obra de teatro musical que ganó un montón de premios, nos llevó 1 mes de viaje a Chile a presentarla diariamente en teatros increíbles, y fue mi primer acercamiento a lo que es el trabajo de un músico en una obra teatral. Desde los tiempos de armado, lectura de partituras escritas de manera muy específica, hasta entender qué cosas pueden complicar a los actores y adaptarse a eso.

Cada grabación que realizo en mi estudio, ya sea grabando bandas como grabando yo como sesionista, presenta desafíos y enseñanzas, que nos hacen crecer casi sin opción, desde lo profesional, pasando por lo musical y llegando a lo humano.

Contanos de tu set. ¿Cómo fue el camino para encontrar tu audio?

Mis sets hoy son una Gretsch Round Badge de los ’60 (20, 13, 16) y una Catalina Jazz (18, 12, 14). También tengo redoblantes que adoro, que son un Ludwig Acrophonic 14×6.5, un Ludwig & Ludwig Standard Deluxe del ’46 14×6.5 de madera.  Me gusta tener la opción del bombo de 20” o de 18”, y también tengo un bombo de 16” que adapté de una chancha Tama hace muchos años.

Created with RNI Films app. Preset ‘Agfa Optima 200 Faded’

Creo que la batería en sí nunca me pareció tan importante como los platillos. Los platillos para mi son el alma del instrumento, y son lo único que considero indispensable a la hora de moverme del estudio. Obviamente las baterias y los redoblantes fueron siempre un sueño para mi, pero los platillos estan más allá en como siento el instrumento.

Tengo una pareja Zildjian K turca de los ’40 de 15”, un ride Ottaviano de 22” con 4 rivets, un ride Bosphorus Jazz Master Series de 24” y un ride Istanbul Agop Ottoman Jazz Series de 21” con 3 rivets. Siempre me fascinaron los platillos grandes, no tengo crashes, el Ottaviano y el Istanbul tienen principalmente ese uso porque explotan de una forma hermosa a mis oídos.

Siento que no importa si tuve un buen o mal día al sentarme en mi bateria conecto instantaneamente con todo y me siento cómodo. Creo que uno tiene que buscar eso, tiene que ser la zona de confort, si nos sentamos y estamos incómodos ya no estamos arrancando de la forma correcta. Y a veces no hace falta tener lo más caro, lo mejor, sino buscar la conexión con lo que uno ya tiene, probar configuraciones, cambiar alturas, inclinación, afinación.

¿Te gustaría compartir un ejercicio a la monada de Bateristas Argentinos?

Un lindo ejercicio que muy pocos hacemos hoy es escuchar música. Pero no me refiero a poner Spotify y colgarnos con facebook mientras escuchamos. Me refiero a dar vuelta el celular, poner un disco, apagar la luz, cerrar los ojos y realmente ESCUCHAR. Creo que algo tan simple como eso nos enriquece más a veces que estar 40 minutos tocando un ejercicio.

¿Te gustaría compartir un consejo con la monada?

Les comparto unas cosas que me parecen súper importantes, tómenlo o dejenlo.

1. Youtube es una fuente de información magnífica, sin dudas. Pero no nos engañemos con todo lo que vemos. Así como es tan masivo y grande, hay mucho contenido que nos va a llevar por caminos incorrectos de conocimiento, criterio, enseñanza. Tomen clases personales con profesores, que sepan transmitir, corregirlos, y comunicar las cosas de una forma coherente para cada situación en la que nos encontremos de nuestra carrera musical. Y que Youtube sirva como complemento.

2. Seamos uno con el instrumento. Pasemos horas con en la bateria, tocando, divirtiendonos, experimentando, buscando poder comunicar algo a través de ella. Cuanto más tiempo le brindemos, más ágil y natural va a ser cualquier reacción que tengamos desde el instrumento en un contexto musical. Vamos a requerir menos tiempo para pensar, y tendremos más tiempo para escuchar.

3. Seamos buenas personas. Tal vez es muy abstracta la idea, ya que cada uno tiene formada su idea de lo que es una buena persona. Pero llevemoslo a algo más pequeño y al ámbito musical.

            Ser buena persona en ese contexto es ser puntual, el tiempo de todos los demás vale tanto como el nuestro. No es agradable esperar al que llega tarde, nunca sabemos el sacrificio del otro para poder estar ahí en tiempo y forma.

            Ser buena persona también es ser humilde. Saber aceptar críticas y opiniones. La música puede ser algo tan abstracto como el gusto de cada uno. Hay pocas verdades pero las opiniones son infinitas. Aceptemoslas, pongamoslas a prueba y luego tendremos algo más concreto con que defender la posición que tomemos.

            Ser buena persona es también establecer vínculos humanos con el resto. Esto es una bola de nieve, si sos puntual, si se puede trabajar con vos, si aceptas críticas y podes adaptarte a ellas, va a hacer que te vuelvan a llamar para trabajar en el futuro, y quienes no te conocen van a querer trabajar con vos.

4. Seamos honestos. Y con esto me refiero a intentar reflejar lo que somos con lo que tocamos. Escuchemos, investiguemos y estudiemos la música en que nos estamos queriendo desenvolver. Eso va a hacer que cuando la llevemos a la batería, lo que estemos tocando va a tener más sentido y va a sonar honesto, porque realmente dedicamos tiempo a conocerla profundamente.

5. ¡Dinámicas! Estudiemos y toquemos con dinámica. Imagínense intentar escuchar a alguien y que este nos hable durante 2 minutos gritando sin parar, o a la inversa, nos habla súper bajito todo el tiempo. ¿Cuánto tiempo prestamos atención? ¿Cuánto tardamos en aburrirnos de lo que dice? Con la bateria pasa exactamente lo mismo. Si estudiamos y tocamos teniendo en cuenta las dinámicas, vamos a ser más divertidos de escuchar mientras tocamos un groove o fills, y por ende, la apreciación de nuestro trabajo va a ser mayor.

Bueno Mati, muchas gracias por tu generosidad y amabilidad. Admiro mucho tu trabajo y esperamos seguir en contacto y siempre estar compartiendo info.

¡Yo los admiro mucho a ustedes también! Siempre empujando el carro para adelante sin dejar a nadie atrás. Les mando un abrazo grande y gracias por invitarme a charlar un rato.

Antes de irme les comparto Mi canal de youtube.

La cuenta de Instagram de mmestudio_coghlan, mi estudio de grabación.

Mi cuenta de Instagram donde subo videos y ejercicios, matumenar.

Mi página web por si quieren conocerme un poco más : www.matiasmenarguez.com

¡Que sigan bien!

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Matías Macrett

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Matías Macrett es un baterista de Argentina con más de 27 años de experiencia. Generador de contenidos e impulsor de Bateros Argentinos desde 2010, da clases de Batería en su sala en San Nicolás de los Arroyos y en el barrio de Palermo. Actualmente batero de JB Larralde El Proyecto, Poveglia y trabajando en su testamento musical titulado *Lituma*.