Los 90’s En Estado Puro: Festival Bandas Grunge Argentinas Vol. II.

En pleno 2018 la esencia de la cultura noventera que nutrió nuestra infancia/adolescencia se materializó en un festival de bandas del under argentino. Hasta acá, nada nuevo. Vengo viendo esto desde que me mudé a Buenos aires, hace ocho años. Vi la bandera del Grunge plantarse y afianzarse dos veces bajo el manto de diferentes festivales: uno en el 2010, incluso antes, y el otro en el 2012. Pero las bandas, uno de los pilares fundamentales, crecen, evolucionan, cambian, se separan, se pelean… y toda esta movida queda en el olvido para muchos.

Pasaron los años y, al ver a nadie tomaba la posta para engendrar un nuevo festival serio, me alejé de la movida Grunge, y no tuve más noticia hasta hace unos meses, cuando percibí un fuerte eco que provenía del mundo virtual.

Ahora sí. Llegamos a donde empezamos: el año 2018. Un festival de 12 bandas se anuncia fuertemente en redes sociales. El eco retumba en todos lados. La bandera del Grunge volvía a plantarse. Algo grande comienza a palpitar.

El lugar elegido para llevar a cabo el festival fue Otra Historia Club cultural, de Villa Ortuzar. Y las bandas que lo musicalizaron fueron: Le temps, Enferma, Gusanos de marte, Pizza rancia (Mendoza), Wonderpub, Shaggis, Blesterbol, Formosativa (Formosa), Flannel (Santa fé), Pájaro negro, Speedball (Bahía blanca) y Horrorwhite (Berisso).

Además de tratarse de un festival under de, nada más y nada menos que doce bandas, este festival se diferencia de tantos otros por romper las fronteras que delimitan las provincias entre sí. Como pudieron leer en el párrafo anterior, en esta primera edición se contó con bandas de Bahía blanca, Berisso, Formosa, Santa fé y Mendoza. ¿Cabe alguna duda de que se está engendrando algo realmente grande?

Ahora que ya estamos en contexto, llegó el momento de hablar del actual mes de Julio. Más precisamente del viernes 20: Bajo el manto de una fría noche porteña, emprendemos el viaje rumbo al barrio de Villa Ortuzar. Por nuestras venas corre sangre bien noventera que nos aclimata por saber que estamos a punto de presenciar y vivir una noche fantástica. Llegamos a Otra historia Club Cultural, que por fuera es una casa más, en la que pareciera que ensaya una banda en el garaje. Ingresamos cuando el reloj marcaba que habían pasado unos minutos de las 21 horas. Nos anunciamos en puerta.

“Somos Cherry y Chuzzo, prensa de Bateros argentinos

Ante la positiva, caminamos guiados por el pasillo, donde nos cruzamos con pinturas exhibiéndose en las paredes, y dos salas de ensayo. Llegamos hasta un patio externo en el que funciona la barra, doblamos a la derecha e ingresamos al salón principal. Allí estaba tocando la primera banda.

Si bien sabía que la fecha iba a explotar, me sorprendió ver a tanta gente tan temprano. Tenía las expectativas altas, pero esto ya comenzaba a superarlas.

Para la primera edición del festival se contó con el loco número de doce bandas repartidas en dos escenarios. Esto sin dudas sirvió como publicidad pero, hay algo que, depende quién lo mire, está implícito: doce bandas significa unión. Doce bandas es hermandad, aguante y apoyo.

En esta edición las bandas que participaron fueron seis: DIK (Merlo), Metralleta (Entre ríos), Demian Levi (Quilmes), Siva (Córdoba), 21 Gramos y un improvisado Le temps, quienes tocaron dos canciones y media, ante la lamentable baja de Limbo, de Rosario.

Anteriormente, muy al principio de esta crónica, dije que uno de los pilares fundamentales de estas movidas son las bandas… y sí, sin bandas no hay música, no estoy descubriendo la penicilina al decir esto, pero dije aquello como pie para remarcar la importancia del otro pilar fundamental: el público. Si, ya sé que acá tampoco estoy descubriendo nada, pero vale remarcarlo porque en este tipo de movidas, donde todos estamos unidos por un sonido y una cultura, juegan en primera la asistencia, el apoyo tanto monetario como anímico, la difusión, el respeto y toda acción y actitud que sume para que esto mantenga vivo el fuego, y sólido el concepto. Mis altas expectativas de cara a este festival, dejaron de ser solo eso y se convirtieron en una certeza. Estamos acá cronista y fotógrafa, quienes además somos músicos y soñamos con tocar en vivo algún día, parados frente al escenario, rodeados de gente con nuestras mismas motivaciones tanto inmediatas como a largo plazo. No podríamos sentirnos mejor.



Los telones de esta segunda edición se abrieron con la participación de DIK, un cuarteto que alterna lo melódico y lo pesado, con voces y coros limpios, una base bien sólida y una guitarra por demás soberbia. Tocaron canciones de su disco homónimo y, entre medio de estos temas, Denis se despachó con uno de los opening de Dragon ball Z, llevándonos a todos a nuestra infancia/adolescencia. Sin dudas un gran momento cargado de nostalgia y euforia.

Pablo Cortés voz y guitarra, Denis Brindizi guitarra, Federico Vega batería y Germán Bogner bajo.

La segunda banda en presentarse fue Metralleta, mis paisanos de Entre ríos. Si bien no se trata de una banda Grunge, lograron enloquecer (enloquecernos) al público que agitaba la cabeza, hacía pogo y aplaudía cada tremenda expresión artística cargada de riffs, cortes, potencia y letras contestatarias. Se dieron el gusto de homenajear a Nirvana, con Sergio, de Le temps como invitado. Al finalizar su show, los obligamos a tocar una canción más y así lo hicieron.

Estoy seguro que los Metralleta van a volver a estas tierras, ya que es evidente que se llevaron algo más que una linda experiencia: nuevos amigos.

Eric Fernández batería, Martín Ronconi bajo y coros, y Nico Marche guitarra y voz

El escenario había quedado en llamas para cuando fue el turno de Demián Leví, un power trío que suena a-jus-ta-di-si-mo. Su amplio repertorio varía entre un rock alternativo pesado y potente, y un grunge con melodías más poperas. En este show optaron por rompernos la cabeza con una lista de temas bien al palo, entre las cuales se encontraba la canción Faka, su último corte difusión, que la rompe.

Rodrigo Ojeda bajo y voz, Facundo Michelena guitarra y coros, y Nico Huellas bata y coros.

Con Siva bajamos un cambio y entramos en un clima de voces limpias con pasajes más cercanos al pop y letras en inglés. Lo que hacen es un rock alternativo con sangre noventera, fuertemente influenciado por Smashing pumpkins. La joven banda tiene su larga historia detrás, ya que Kari Mana se nutrió directamente de la música de los noventa y pasó por muchas bandas hasta llegar a formar Siva. Entre su lista de temas estuvo la canción Shine, de Colective soul.

Kari Mana voz, guitarra Cristian Guida Bria batería Carlos Cánovas bajo

21 gramos ya puso la vara bien alta en el último Roxy, cuando explotaron nuestros sentidos con su avalancha de arte en lo que fue la presentación oficial de Fiesta y siniestra, su tremendo segundo disco (Cobertura de la fecha Acá). El problema ahora es mantenerse ahí arriba, ya que no todos los lugares ofrecen lo que tiene el Roxy Live. Pero a ellos poco les importa el contexto, siempre salen a batallar con sus instrumentos, logrando que cada show tenga la importancia que merece. Un claro ejemplo de esto, fue la inconsciente necesidad de Cherry de registrar todas sus canciones en video, olvidando tomar fotos, por lo que las postales de 21 Gramos, realmente son capturas de dichos videos,

El cuarteto siempre siente esa necesidad de compartir música en el escenario junto a colegas/amigos. En esta oportunidad subieron a hacer un poco de ruido Sergio, de Le temps y Gera e Ignacio Cuccurullo, de Carroña Sharong.

Nehuén Tronconi voz, Luca Landaburu bajo, Diego Benítez batería y Juan Torrez guitarra y coros.

 

El cierre del festival, ante la ausencia de Limbo, estuvo a cargo de un improvisado Le temps, con Nahuel como invitado en la batería, Vanes en el bajo, y el ya mencionado Sergio en voz y guitarra.

Tocaron dos canciones y cerraron con un fragmento de La borrachera, su último corte difusión.

 

Y así finalizó otra noche Grunge para el recuerdo, en la que la hermandad musical y el aguante fueron protagonistas.

¡Ya comenzamos a contar los días para la tercera edición!

 

Crónica: Chuzzo

Fotografía: Cherry Boom

para Mondo Sporco y Bateros argentinos

 

 

 

 

Dejá un comentario