La tierra de las máximas antagónicas y los mitos incuestionables

La tierra de las máximas antagónicas y los mitos incuestionables por Martin Lazaro.
Viene con guantes blancos para hacerte doler o meterte el dedo donde tus preguntas y tu conformismo te dejan tranquí.

Cuánto hay de imaginación o de sugestión cuando elaboramos un juicio de valor de semejante magnitud al decir: El ride Zildjian K constantinople de 20 pulgadas es el “santo grial”?. Y por otro lado, ¿Cuánto hay de verdad en eso?. A veces, cuando veo esos tambores redoblantes signature exorbitantemente caros pienso en los autos que te decían que, dependiendo del color, eran más o menos veloces. Hace un tiempo atrás, con una anécdota, me graficaron ex profeso una constante en Argentina a la hora de divulgar y compartir el conocimiento. Hoy en día es muy sencillo recopilar información. Existe Internet. Punto. (Aunque la gente en muchas ocasiones no ha dejado de ser estúpida así que también tomemos con pinzas esto ultimo) Pero hace unos treinta o cuarenta años, y he aquí la anécdota, a la Argentina solo llegaban escasas publicaciones afines para el baterista que pudieran aclarar dudas acerca de la enorme gama que ofrece el mercado de tambores bombos y platillos. Si a esto le sumamos que de toda esa gama solo se importaba una pequeña parte y que tan solo unos pocos tenían verdadera experiencia viva con dichos instrumentos la información fehaciente era casi nula. A esto tenemos que agregarle que la percepción analítica del sonido es verdaderamente compleja. Con muchas variables que ni me animo a nombrar.

Por lo tanto el conocimiento, escaso como se mostraba, se fue condimentando con creencias, suposiciones, conclusiones determinantes sin el más mínimo rigor científico, y el aporte que alguna que otra foto de muchos de los bateristas laureados de la época y épocas anteriores dejaban ver en algo de sus sets. Y por supuesto publicidades las cuales se deberían haber interpretado como lo que son: un recurso de venta que no necesariamente dice la verdad. Y así se fue armando el conocimiento popular del baterista argentino frente al mercado. Surgieron entonces, solapando la falta de verdadero saber, las máximas, los antagonismos, las “indiscutibles” y los mitos. Así fue que Zildjian o Sabian eran los mejores platillos. Y con esto, inmediatamente surge la necesidad de toma de partido (sino sos tibio o maricón) dejaba como conclusión que una sola era la mejor. Esto se repitió y se extendió y te va a sonar conocido: Tama o Pearl, Gretch o Ludwig, Japón o Estados Unidos, Gran Bretaña o Argentina, Supraphonic o Acrolite, fierro liviano o fierro pesado etc. etc. Me arriesgo a decir que en esta trampa hemos caido la gran mayoría. Solo se me ocurre categorizarlo de una manera bien clara: Ignorancia. Sintetizar y resumir toda esa amplia gama en dos marcas solapaba falta de experiencia y saberes. Así fue que a la argentina, durante la década del setenta, debido al capricho de los pocos que deciden que se importa y que no, solo llegaba la linea de gama baja de la marca Paiste. Por mucho tiempo, entonces, se la asocio a una calidad inferior.

Hasta que un día aparecieron fotos de los sets de Brudford, Bonham, De Johnette, Morello, etc, tocando los platillos de la marca en cuestión. Así, de pronto, los platillosPaiste 2002 pasaron a ser la “boludina” de moda y el “santo grial” (Imagino que automáticamente los precios habrán subido a las nubes. Total, Quién controla los precios por aquí). Estoy parado en ese lugar de la vida que te reconoces ignorante y en el que te das cuanta que cuantas menos ideas inamovibles tenes en tu manera de pensar más posibilidades tenes de subsanar el daño que causa la ignorancia. Ignorancia que jamas nos abandonara pero podemos tratar de quitarle peso e influencia en nuestras vidas. Así, entonces, me sorprendo al ver como aún hoy, con la casi infinita información a la cual tenemos acceso, se repite la misma mala costumbre de elevar a la dionisíaca potencia ciertos productos y por otro lado sumergir en el más pestilente barro otros tantos. Al menos clamo por que nos demos cuenta algún día como funciona la ley de oferta y demanda!!! Y dejemos de alimentar mitos infundados que elevan los precios injustamente. Por favor! dejemos de hacer publicidad gratis. O embarrando buenos productos porque simplemente no nos son de especial agrado. Quisiera aclarar que no es mi intención entrometerme en la elecciones ajenas. Cada uno hace lo que le place con su dinero. Y quisiera aclarar que el Zildjian K Constantinople es bastante de mi agrado. Existen instrumentos de mejor calidad que otros, no es necedad lo mio y tampoco intento justificar mi escaso recurso económico. Una vez aclarado esto, entonces, este texto sera fructífero para quienes estemos dispuestos a auto evaluarnos y revisar las elecciones y los caminos que nos llevaron al instrumento que tenemos o querríamos tener.

Si es mi intención que nos dediquemos a explorar el sonido. No a través de un disco donde toca nuestro baterista preferido con la marca que nos gusta. Con nuestro instrumento si es posible. Y si no con la infinidad de audios que existen a nuestro alcance hoy en día. Traten de describir el sonido de su instrumento como puedan. Asocíelo a diferentes colores y texturas, a materiales y objetos, a temperaturas, etc. El campo sonoro es más abstracto que el visual y por lo tanto requiere más profundidad en el análisis y ayuda bastante recurrir a las imágenes o sensaciones que nos son más conocidas (Como describe su patillo un amigo: este es mi ride “de amor”). Yo creo que es mejor andar sediento de conocimiento y experiencia y al final del día terminar cansado de buscar y con muy poca conclusión que andar atrás de la ultima boludinas de moda para agregarle a nuestro set y así tener más cositas a las cuales pegar. También creo que me estoy volviendo viejo y un tanto hincha pelotas. Hay una frase que creo pertenece a la filosofía oriental. Dice algo así: Cuando no encuentres sentido al hacer algo dedícate a repetirlo hasta que cobre sentido (perdón si hay imprecisiones en la cita). Por lo tanto seguiré tocando los trastos que tengo hasta entender, todo lo que pueda, el sonido que me brindan. Tratare de probar cuanto platillo y tambor se me cruce hasta educar la oreja. Así confío en que un día conseguiré un sonido plenamente de mi elección y que me caracterice. Además así evito darle de comer al tiburón y sus rémoras.

Criterio es la palabra clave.

Desarrollar nuestro propio criterio.

Hace tiempo estaría haciendo falta, ¿no?..

Martín Lazaro

 

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Matías Macrett

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Matías Macrett es un baterista de Argentina con más de 26 años de experiencia. Generador de contenidos e impulsor de Bateros Argentinos desde 2010, da clases de Batería en su sala de Palermo y en San Nicolás de los Arroyos. Actualmente batero de JB Larralde El Proyecto, Poveglia y trabajando en su testamento musical titulado *Lituma*.