JB Larralde El Proyecto, Güemes y Poveglia detonaron Club V.

La gira “recitalera” del fin de semana llegaba a su momento cumbre. Habiendo pasado por Casa Colombo la noche anterior, llegamos al barrio de Villa Crespo un poco antes de la hora cero, justo cundo las puertas del lugar en cuestión se estaban abriendo.

El equipo de Bateristas argentinos fue el primer grupito de personas en ingresar, seguido por otras diez personas, más o menos. Por el momento eso era todo.

Para cuando la primera banda ya había acomodado todas las piezas arriba del escenario y estaba a punto de bajar las escaleras rumbo al mismo, la gente ya había llenado la mitad de la capacidad del lugar.

La oscuridad y las melodías sombrías y frenéticas de Poveglia, la agresividad thrashera y contestataria de Güemes, y la ametralladora de climas y riffs de JB Larralde El proyecto, fueron parte de una misma velada que se contextualizó en el lugar más indicado: Club V.

Tres bandas que no pertenecen a los mismos géneros o corrientes del Rock, pero que están humanamente unidas, y eso, en estos tiempos, doblega cualquier barrera: desde hace varios años está cambiando la manera de ver y apreciar la música en cuanto a fechas y festivales se refiere. Celebramos eso y todo lo que vendrá, aunque los tiempos difíciles quieran ponernos pesimistas.

Poveglia rompió el hielo con la canción instrumental que abre y le da nombre a su último disco: Memento mori. La guitarra frenética de Martol comenzó a acelerarnos el pulso, hasta que caímos víctimas del hipnótico ritual de tambores de Matías Macrett junto a los graves de Diego Zacarra: El trío se adueñó del clima de Club V.

Se está acercando el aniversario de su segundo disco, el cual está conformado por cinco canciones que sonaron en esta noche, además de El centro del universo y La negatividad, de Yersinia pestis.

En un breve impass, Martol aprovechó para anunciar la fecha del próximo sábado 16 en Casa Colombo, junto a Coleopteros y Pushit.

Para el cierre dejaron la que, creo, es su canción más larga, esa que cierra su último disco, y la cual, cada vez que escucho, me convenzo más que es una verdadera obra de arte: Receptor Kappa.



Güemes es una joven banda que tiene cierto respaldo, ya que está conformada por integrantes de Mastifal Lesa humanidad. Pero esto solo les da un margen que, con trabajo duro, tiene que ser dejado de lado. Güemes, con la tremenda pared que forman los bajos de Sebastián Maguna y la batería de Rama Escobar, más los potentes riffs de Alex Martin y los guturales de Miguel Maciel, se la banca solo, pero tenía que mencionar de donde nace este cuarteto.

Abrieron su presentación con Civilización y barbarie, el primer corte difusión que lanzaron en Agosto del pasado año.

“Algunas cosas se roban, otras se piden prestadas, como el nombre de este tema”

Dijo Maciel, refiriéndose a la segunda canción del disco, llamada Los nadies, igual que un hermoso poema de Eduardo Galeano.

El homenaje no se manifiesta simplemente por tomar dicho título, sino que también, en el estribo, Maciel repite un verso de este poema.

“Los hijos de nadie, los dueños de nada”

Antes de esta canción cuyos riffs y bases son una bomba, tocaron La garganta del diablo y Protervia.

“Hacemos los últimos dos…” Dijo Maciel antes de anunciar su próxima fecha en el Emergente, junto a Sauron. “…y se quedan con JB”

Sonaron Serpiente de poder, Los espejos, La ley de la tumba y cerraron con una dedicación especial.

“Este último tema se lo vamos a dedicar a todos estos medios hijos de puta que nos están pudriendo la sangre. Se llama Sangre negra”

 

Las ya mencionadas bandas no eran el único atractivo de esta fecha: porque, previo a JB Larralde El proyecto, también contamos con la presentación de Bífido, el último libro de Rolando Ruiz, un escritor sobre el cual me gustaría ahondar un poco más en mi blog Mondo Sporco.

Arrancó la presentación de la banda encabezada por JB Larralde al mando de las seis cuerdas y secundada por Matías Macrett, en la batería, Luciano Dufain en el bajo y Nahuel Espiño en las teclas. Los cuatro juntos son una máquina creadora de Rock psicodélico-visceral-ambiental: hacen lo que la ocasión manda, y con una precisión excelente. Como invitada estuvo la saxofonista Caro Argón, quién fusionó su instrumento con el cuarteto para interpretar Cigarros, canción que formará parte del disco que se viene y nos tiene ansiosos a todos.

Canciones como Sin palabras, El proyecto y No pierdas el tiempo, entre otras, tienen música de sobra para casi cualquier oído. El viaje que proponen siempre es sublime, pero el climax que alcanzamos cuando su show se acerca al final, potencia aún más cualquier sensación que estos cuatro ejecutores nos puedan generar. De la mano de Río abajo, entramos en un trance que perdura por siete minutos.

Dicha canción, es la que yo defino como “a prueba de pecho frío”. Esta gran obra que te lleva “Río abajo”, durante más de siete minutos, y te sumerge en aguas profundas, en un río calmo que cambia de curso y por momentos te sacude y te saca el aire para luego devolvértelo con una gran bocanada.

Ya con su show consumado, JB hizo un anuncio a medias de su próxima fecha.

“El 28 de junio volvemos a tocar en Palermo con la gente de El triangulo. Ya anunciaremos la fecha. Va a estar muy lindo”

En el final, al igual que en el comienzo de la velada, se brindó con Krafft cerveza artesanal. ¡Por mil fechas más!


Nuestros agradecimientos también a Gaston Platino, Artesano y fabricante de redoblantes, quién estuvo presente, y prestó muy generosamente una de sus obras a Saitam Macrett. (Reseña de ello, pronto)

Las postales y el arte del flyer de la fecha estuvieron a cargo de Cherry Boom.

Estas líneas que estás leyendo pertenecen a Mondo Sporco.

 

 

Dejá un comentario