FacuFest: Juntemos energía para mandarle a Facundo. 30 de Octubre de 2016

Hace más de cien años un filósofo alemán escribió, entre los pasajes de un libro, una de las frases referenciales al arte (o a la vida misma) más acertadas de la historia.

“Sin música la vida sería un error”

Esta famosa frase de Nietzsche ha llegado a ser empleada infinidad de veces. Algunas de manera un tanto banal, es decir por moda, pero otras veces cobra mucho sentido cuando la vida nos contextualiza esa reflexión con sucesos, como el que se dio la pasada noche del 30 de octubre en Club V. Hablo del Facufest, un festival “edición especial” de bandas cuyo fin era recaudar plata para el tratamiento de un colega/amigo/hermano de la escena under y de la vida.

“Decidimos juntarnos para hacer lo que más nos gusta: tocar fuerte y con todo nuestro corazón para mandarle a Facu lo mejor que tenemos para que salga adelante”

Decía en la información del evento de Facebook.

Las bandas que participaron fueron JB Larralde El proyecto, Undermine, Sauron, Banda de la muerte, Avernal y Poseidótica.

Los músicos aportaron lo suyo: Música y mucha energía. El público, por su parte, colaboró pagando la entrada y hasta comprando remeras de la fecha.

La banda encargada de abrir la fecha a las 19 hs fue el quinteto instrumental de rock psicodélico-visceral JB Larralde el proyecto. Para romper el hielo arrancaron con El proyecto, a mi gusto, una de las mejores cartas de presentación que una banda pueda tener. Para el cierre se guardaron lo que yo definiría como una canción a prueba de “pechofríos”: Rio abajo. Es imposible no sumergirte en alguno de los climas de esta obra.

En el final, más o menos media hora después de haber comenzado, JB Larralde levanta la guitarra en señal de poder, pero no de ese poder destructivo que suelen ostentar los políticos sino del poder más hermoso de todos: el de transmitir emociones con la música.

Tan solo unos minutos después ya estaba Undermine, con baterista suplente, en el escenario listos para romper cabezas y alguna que otra vertebra de la mano de su Thrash furioso que dejaron plasmado en un disco que lanzaron recientemente. Cuando terminaron su presentación el público quedó bastante manija, listos para Sauron.

La banda de los hermanos Larralde, Hernán Zicarelli y Claudio Fazio tocó los clásicos que todos conocemos: El color que calló del cielo y La ciudad sin nombre (Love a Lovecraft) y presentaron un tema nuevo, dejando para el cierre Humo eléctrico, una de las canciones que podemos escuchar en su último disco: El último árbol sobre la tierra.

A las 21:25, luego de más de media hora de reacondicionar el escenario, ya estaba Banda de la muerte para seguir rompiendo cabezas. Noté que entre sus filas no se encontraba Martín Garde y en su reemplazo estaba Santi Rua, de Poseidótica.

La lista de temas estuvo compuesta por siete canciones como Parte de mi historia, Ejército de uno, Te estas dejando mentir y El sol salió del sur, entre otras.

La fecha no era apta para “blandos”, y estoy seguro que, si había alguno, se tuvo que esconder cuando llegó el turno de Avernal.

Tocaron, entre otras canciones: Revelación de La quimera de la perfección (2016); Voracidad y Condenado al olvido, de El sangriento (2006); La resurrección de Miss Messias (2009) y Huacalera, del EP Requiem para los rebeldes Necrología Pt 1 (2011).

Los encargados de cerrar esta fecha tan especial fueron los Poseidotica quienes están de festejo por sus 15 años de rutas, en los que han lanzado cuatro discos: Intramundo, en 2005: La distancia, en 2008; Crónicas del futuro, en 2011, y El dilema del origen, en el 2015.Tambien lanzaron un DVD llamado En viaje hacia una nueva dimensión.

Como siempre, nos poseyeron con los climas y matices que expresan a través de sus instrumentos ganándose, como cada vez que lo hacen, un multitudinario aplauso.

Pero el más sentido aplauso de la noche no fue por la música, ni para una banda en particular ya que, en esta ocasión, todas fueron una sola. Todas fueron un solo instrumento destinado a tocarnos el corazón para contribuir con una buena causa. Es en estos momentos en los que el arte, más allá de la mística, puede curar. Porque el arte, cuando es compartido de esta forma, logra la unión que en tantos otros ámbitos (Como en la política, en la religión y en algunos deportes) no pueden, y nos une como seres humanos, dejando de lado cualquier pretexto egoísta e insensible.

Dejá un comentario