Cherry Boom (Paladar Negro – Bateristas Argentinos): «Creo Que La Escena Under Está Ganando Más Fuerza Gracias Al Esfuerzo De Personas Copadas Que Arman Ciclos Donde Lo Importante Es La Hermandad».

«Cherry Boom es una diseñadora de imagen y sonido proveniente de El Salvador, que se desempeña como baterista en la banda Paladar Negro. Es amante de los piercings, los tatuajes, el metal progresivo y la experimentación audiovisual. Forma parte de Bateros Argentinos desde 2015, como fotógrafa y realizadora de contenido audiovisual»

Esta es la descripción del perfil de Alejandra Acevedo, más conocida como Cherry, en Bateristas argentinos. Pertenece a este sitio desde el año 2015. En estos cuatro años ha hecho más de cincuenta coberturas fotográficas de shows y Encuentro de bateristas, y además escribió dos crónicas. También se desempeña como youtuber, donde el foco está puesto en la música, como no podía ser de otra manera.

Entrevista realizada x Saitam Macrett

Sabemos que el arte corre por tus venas, pero ¿En qué momento de tu vida decidís dedicarte a la música profesionalmente?

La palabra «profesionalmente» es muy fuerte, creo que me falta mucho para alcanzarlo. Digamos que no vengo de tocar la bata hace mucho tiempo. Recién vine a Argentina en 2013 y, gracias a las volteretas de la vida, a finales del 2015, te conocí. Sos realmente una persona que marcó un antes y un después. Y a pesar de que nos veíamos solo una vez a la semana, la relación alumna/maestro se fue convirtiendo en amistad y ahora sos de esas personas que considero mi familia.

Yo siempre estuve cerca de la música. Pasé de ser público a la que carga las cosas, fui el transporte, la fotógrafa, la entrevistadora, hasta llegar a ser el corazón rítmico de una banda, que fue siempre para mí un sueño que veía más bien lejano y no puedo creer que ahora sea real.

Estando en El Salvador pasé por el bajo. pero soy una persona ansiosa que quiere que todo le salga bien a la primera y me frustré muy rápido. Además de recibir el típico “Quizá no estas hecha para la música” . Luego llegué a tener una viola, una Palmer aqua y una loncherita de ampli que recuerdo haber tocado varias tardes de mi vida, pero finalmente entendí que las cuerdas no son lo mío y en ese momento me planteé si eso que me habían dicho, que “no era para mí la música”, era real. Pero nunca me aparté de ella, siempre estuve cerca de personas que tocaban y el bichito de «quiero hacer música, loco», nunca me dejó. Un buen amigo y también gran batero en El Salvador (Mango Gómez, batero de Araña) se tomaba la molestia de darme unas lecciones express mientras los otros miembros descansaban en los ensayos. Desde entonces el bichito baterístico se quedó en mí. 

La verdad que estando en El Salvador no estoy muy segura si hubiese podido hacer lo que hoy hago.  La vida te quita cosas y te da otras. Tuve que dejar todo allá, pero al venir acá me encontré con esto.

En mi primer clase de bata recuerdo firmemente que toqué todo al palo… y mal, por supuesto. Y vos, con una paciencia increíble, me explicaste tantas cosas y por supuesto siempre buscaste “mi lado baterístico”, lo que sale naturalmente de mí, y así pasamos casi un año de clases y finalmente nos convertimos en compañeros de trabajo y amigos. No dando clases porque estoy a años luz de eso… sino que empecé a trabajar para Bateristas Argentinos, sitio al que le tengo un cariño inmenso. Así empecé a escuchar más música de acá y empecé a conocer más la movida musical en Argentina.

Recuerdo que el deseo de tener una banda estaba en mí. Pero me creía incapaz de lograrlo. Vos siempre siempre me insististe: “Tenes que tener una banda!” yo la verdad, por inseguridad, no lo buscaba hasta que en 2017, creo, porque soy lo peor con las fechas exactas, un amigo me dijo que nos juntásemos a tocar a ver que salía, Gregorio Verdugo, un gran guitarrista, y que la verdad en ese momento me re bancó. Sinceramente no estaba al nivel de lo que él necesitaba y por diferentes cosas no concretamos el proyecto.

Pasó el tiempo hasta que me llega un mensaje de un amigo cuya banda se había separado los meses anteriores: Espeso. Me pidió el número de Chuzzo, el batero de H.M.A  y cronista de este hermoso portal y más importante, mi compañero de camino.  Le pasé el numero sabiendo que lo que él quería era hacer una nueva banda, y por dentro me decía “¿Por qué no me ofrezco yo?” (que caradura) y para mi suerte y quizá desgracia de ellos Chuzzo se negó pues necesitaba enfocarse en su proyecto, y tras ver ese huequito, esa pequeña e ínfima oportunidad, así en mi nivel baterístico básico, me lancé al vacío y le dije que yo estaba como para ensayar. Al principio se lo tomó medio en broma, pero finalmente ensayamos y hoy ya con un año y medio encima puedo decir que gracias a Paladar Negro pude desarrollarme más en la bata y puedo decir con orgullo que estoy en un proyecto musical. Así que si por profesional tomamos el hecho de ensayar y salir al ruedo tendría mas o menos un año . Pero insisto, nada de eso hubiese sino posible sin vos, sin Chuzzo y sin las casualidades de la vida.

La industria musical jamás hubiese imaginado hace algunos años que existiría, por ejemplo, Spotify ¿Qué hay de bueno y de malo en Internet para la música y los músicos? Te lo pregunto cómo batera, fotógrafa, cineasta e influencer.

Yo creo que el hecho de que la tecnología esté tan integrada en nuestra vida cotidiana ha hecho que podamos llevar la música a espacios inesperados y a oídos que nunca hubiésemos imaginado. Me gusta el hecho de saber que existe la posibilidad de compartir música de forma global, pero acá viene la contracara: para mí lo más dañino de toda esta hiper-tecnolagización es que nos olvidamos de la vida real, de ese afuera de las pantallas, ese más allá de los pixeles.

Actualmente, con cosas como Instagram y el constante “contacto” con las bandas, creemos que apoyar solo se trata el dar un like y estar al tanto de las historias. Por supuesto que re ayuda, suma mucho y es fantástico que las personas detrás de la música nos dejen conocer ese lado más allá de su obra que finalmente se termina convirtiendo en un conjunto. Pero pasa que nos olvidamos que una gran parte de hacer música es tocar la música. La música es una experiencia que no se puede reemplazar por completo con un simple «play». Estar ahí, ver a los ejecutantes de los instrumentes moverse en el escenario, esa energía mágica y mística de la que se llena un lugar cuando se hace música. Esa creo que es la gran desventaja de las redes, nos hacen olvidar ese lado de la experiencia musical en vivo. La comodidad de la casa frente al salir, cagarse de frió o calor, caminar mil cuadras y llegar a un bar, donde quizá hayan solo otras 20 personas más, para apoyar y escuchar la música.  Aún con todo eso, yo no lo cambiaría por nada. Creo que es necesario que no muera la música en vivo: no tiene comparación.

Ojo, no digo que no me gusten las redes, de hecho soy la primera que abandera que es un gran medio de difundir lo que uno hace. De hecho por eso creé el canal de youtube Cherry Boom Channel y soy una intensa usuaria de instagram, pero tampoco apoyo que se borre por completo la realidad vivencial y nos quedemos en el mundo virtual, satisfechos por X seguidores, X likes. Lo repito , para mí la música es una experiencia y no hay nada mejor que ver como un conjunto coordinados de movimientos de dedos, pies y cabezas se transforman en música

¿Como te ves en unos 20 años?

No sé si actualmente soy una persona que piensa demasiado en el futuro. Pero medianamente puedo decir que espero que con más tatuajes y más música encima, y habiendo grabado al menos algo. Me encantaría que Paladar Negro siga en pie, pero más que nada no perder a las grandes personas que la música me ha permitido conocer.

Usted que sale a cubrir tantas bandas desde el under, super under y las bandas mas cojonudas de la escena. ¿Cómo la ves y qué podes resaltar de ella?

He estado en todo tipo de fechas y voy a hablar de dos cosas importantes. Cuando las cosas se organizan y todes ponen un granito de arena para que las cosas salgan bien, ¡salen bien!. El compañerismo es muy importante y me duele muchas veces ver que ni las mismas bandas que comparten fecha ven a sus compañeres. Tras todo este tiempo he logrado identificar muchas personas y bandas increíbles, que no solo son increíbles como músicos sino como personas. Yo creo que eso de querer cagar al otro ya pasó de moda. Hay que bancarnos entre todes, y tratar de siempre tirar para adelante.

Y lo segundo es que creo que la escena Under está ganando cada vez más fuerza, pero es gracias al esfuerzo de estas personas copadas que arman ciclos donde lo importante es la hermandad, como el Ciclo maquinarte, S.A.R.A. Fest , Undergrounge, etcétera.

¿Qué pensás que es lo más importante que tiene que tener una baterista?

Las ganas de superarse a sí misma sin compararse, ganas de avanzar, crecer y mejorar. Creo que se aplica a todos los campos de la vida.  También creo que es súper importante lograr identificar el estilo propio y potenciar eso, obviamente es una tarea de años, pero está bueno.

¿Cómo fue este año musicalmente y qué perspectivas tenes para más adelante?

¡Para mi este año ha sido una lluvia de meteoritos! En el buen sentido. Meteoritos que traen fechas y fechas. Algunas han estado de puta madre otras no tanto, pero igualmente las disfrutamos todas con Paladar Negro. Sobre todo porque nos sirven de aprendizaje. Y en cuanto al futuro más cercano, mínimamente espero que podamos grabar algo a principios del 2020, trabajar en la parte visual de eso, tanto arte de tapa como videos que podamos llegar a hacer, y por supuesto seguir tocando, tocando y tocando, que es lo que más amo.

¿Cómo funciona la inspiración? Agarras los palos y …

En mi caso a veces se me ocurren cosas en la bata porque tarareo mentalmente, pero esa es la menor parte. Me pasa más bien que las melodías de la guitarra y bajo siempre me transmiten climas y ahí me llevan a tocar cosas, me inspiran. Igualmente, siempre me pasa que mi mente va más rápido que mi cuerpo, ojala algún día pueda sacar esas cosas que están dentro de mi cabeza y ejecutarlas bien. Pero bueno, se hace lo que se puede.

¿Qué es la música?

La música es todo. La vida es una orquesta, donde si prestamos atención podemos escuchar cada detalle, cada plano sonoro y como fluyen entre sí.

La música ha sido mi compañera, desde siempre, la que supo decir cosas que no podía, la que me acompañó en momentos tristes, complicados y también felices. Y más que nada la música es una experiencia no solo sonora, sino corporal. Porque hay que aprender a que los sonidos calen en nuestra piel y dejar que así llegue su mensaje.

¿Qué pasó cuando te sentaste en una batería por primera vez?

Uff, una bola de emociones. Por un lado, descubrí la locura de la coordinación de varias partes del cuerpo, y por otro la emoción de que, a pesar de estar mal tocado, logré mantener un ritmo, y eso regresó en mí la fuerza para meterle a full a este instrumento tan lindo. Recuerdo esa linda sensación de principiante cuando no encontraba ni qué ni cuándo tocar las cosas, me pareció que había muchas opciones de qué tocar, pero después, de a poco, fui entendiendo como charlan entre sí las diferentes partes. Ojo, me falta mucho aún.

¿Un consejo para la monada?

Nunca dejes que nadie defina lo que podes o no hacer. El ser humano es tan increíble que puede lograr cosas maravillosas si se lo propone. Eso sí, es importante saber que nada se logra sin esfuerzo, y que los caminos de cada une son diferentes, pero justamente eso es lo que nos lleva a ser lo que somos.

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Matías Macrett

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Matías Macrett es un baterista de Argentina con más de 27 años de experiencia. Generador de contenidos e impulsor de Bateros Argentinos desde 2010, da clases de Batería en su sala en San Nicolás de los Arroyos y en el barrio de Palermo. Actualmente batero de JB Larralde El Proyecto, Poveglia y trabajando en su testamento musical titulado *Lituma*.