Bandera de niebla se plantó en Club V: Sigue la sed de pogo.

Hace poco, relativamente poco para estos tiempos que corren. Digamos, una semana para ser exactos… Hace una semana que escuché una banda que me voló la peluca. Ya había escuchado algo, pero sin el detenimiento necesario como para poder formar un juicio sobre ella, consecuencias de los torrentes informáticos de nuestra contemporaneidad. En fin, la banda que quiero poner en cuestión es Bandera de niebla.


Bandera de niebla es: Adrian Outeda (Voz)

Hernán Espejo (Guitarra) 

Ignacio Brizuela  (Batería)

 Martin Mendez (Bajo)


Un nombre que, sí, está bueno. Ya te engancha desde ahí, y qué decir de la gráfica, buenísima. Pero había algo en su música que no me convencía. Como todo llega  a su tiempo, porque todo tiene un tiempo para llegar, puedo decir que ahora si me llegó. Y con su llegada quizás me pueda dar el permiso de emitir un juicio sobre ella.

Escuché ya con con los oídos abiertos y atentos. Me gustó por demás. Hasta llegué a considerar que era lo mejor que había escuchado en este último tiempo. Escuché, escuché, e hice escuchar, compartí este descubrimiento, y los otros coincidieron. Bandera de niebla es una buena banda.

El caso es que, la sola escucha ya me daba una suerte de idea o representación de lo que podía ser el golpe del vivo. Una escucha que ya motivaba a mi patita a marcar el tempo, y alguna que otra canción que me ofrecía la reminiscencia propia de saber que había algo en sus composiciones que me unían casi sentimentalmente a ellos. Podía oír algo así como una serie de voces que se conjugaban en su sonido , una polifonía digamos. Una polifonía que permitía reconocer algo de una tradición rockera ahí, algo que se hacía claro…claro! Estos tipos, curtidos ya, saben lo que hacen, o sino lo saben, lo que hacen puede ser pensado en el mismo camino que nuestros viejos pilares. Si no lo pensamos, bueno, podemos sentirlo. No es casual que por ahí nos hable algo de V8… ¿Una intuición? Puede ser, pero, ¿Más claro? Hacen un tema de Riff. Ya está, confirmado, Bandera de niebla está siendo parte de nuestro rock.



A todo esto ya solo me faltaba confirmar una cosa. La escucha la tenía, ya los escuchaba en todo los viajes y posibles juntadas entre amigos. Solo faltaba verlos en vivo, no sin pocas ganas y expectativas. Como una extraña coincidencia astral, o por juegos de la suerte y el azar… o solo quizá por las posibilidades de la capi… Tocaban pronto en Club V. Bueno, ya estaba todo dicho. Tenía que verlos. Así lo hice.

Esperando a que llegue el día…bueno, el día llegó. Viernes 9 de junio. Ya está. Ahora la espera era para entrar y verlos. Y así fue.

Creo que encontrar al cantante en el puesto de discos y parches me hizo pensar en una suerte de trabajo humano que ya solo inspira respeto. El tipo que toca y que vas a ver ahí arriba está abajo. Eso es bueno, supongo.

El caso es que de verlos merodear entre nosotros, y ver a los soportes, suben. Viola, bajo, bata y voz. Combinación demoledora si las hay. Todos expectantes, y el reci comienza. Comenzó y…bien. Sonaban muy bien, el ambiente estaba bien, estaba todo bien. Pero algo faltaba. No sé si será por el lugar, también fue la primera vez que los vi, pero…¿Y el pogo? ¿El agite? Si, se cantaban las canciones, algún que otro agitador de cabeza, algún que otro brazo tatuado con puño rítmico. Pero… ¿Qué pasa? ¿El público está sintiendo o contemplando?. No soy un apologista del pogo, pero, su música es puro agite, da para el salto. Nada de romper todo, solo, un poco de euforia, ¿No?. Bueno el caso es que no pasó nada de eso. Tocaron, putearon a Macri al final, y se fueron, ni una más.

Pensando en eso, en el mismo momento del reci, y después, me venia la imagen del cantante con los ojos cerrados, a veces de espaldas, o mirando al suelo. Había algo en su puesta que impedía romper la barrera artista-espectador. No hecho culpas, solo pienso en ello. Había como una postura de ensimismamiento que hacia un tanto dificultoso poner el cuerpo, o destruir el cuerpo y ser parte de la música, del sentimiento que prometía su escucha.

El caso es que me fui un poco disgustado, como con una falta. No en lo técnico, sonaron más que bien, pero un reci creo que no es solo eso, hay algo que no se generó. O quizás sea yo, no sé, lo hablé con mi compañero y estábamos en la misma.

Caso que no obstaculiza nuestra escucha de la banda, pero que espero al menos, volver a verlos para refutar esto. Bandera de niebla es una muy buena banda, a mi criterio y sentir. Será cuestión de esperar a la próxima.

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Jeremías Castro

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Jeremías Castro es licenciado y profesor en filosofía. Como investigador, se aboca al estudio de las expresiones populares urbanas. Es amante de la música y sus diversas publicaciones llevan adelante una nueva perspectiva para el estudio sobre el rock.

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