Bandera De Niebla, Los Antiguos y Cadena Perpetua: Segunda Parte.

¡No leas esto sin antes chequear la primera parte! Primera parte acá: Primera parte: Bandera de niebla.


Hablar de Los Antiguos para mí ya no es nada nuevo. Ya no me sorprendo viéndolos en vivo porque llegó a hacerse una costumbre. Incluso escribir sobre ellos es una costumbre, siendo esta la cuarta vez que lo hago en poco más de un año. Así que, esta vez fui con la única premisa de disfrutar de una fecha que solo en mi imaginación había estado. Si hoy entraste buscando una crónica como cualquier otra, lamento decirte que acá no la vas a encontrar. Pero si tenes ganas te podes pasar por acá, acá y… por acá. En estas tres oportunidades sí escribí una crónica decente sobre estos monstruos llamados Los Antiguos.

Hace más o menos dos meses hablábamos con Nico, mi compañero de trabajo y amigo, que estaría bueno ir a ver a Cadena perpetua. A todo esto, yo le había hecho escuchar a Los Antiguos y él, recientemente había conocido a una nueva banda y estaba fascinado con ellos, hablo de Bandera de niebla.

No creo en milagros, dioses ni en políticos honestos, pero loco, tiene que haber sido alguno de estos factores los que primaron para que estas tres bandas se junten: La que yo sigo, la que mi amigo y Jeremías (colega del portal) siguen, y la que todos queríamos ir a ver por primera vez.

PH: Gabriel Liberji Cuneo

Es entonces que ahí estábamos los tres, listos para Los antiguos. Jere y Nico los iban a ver por primera vez, y yo, por primera vez me iba a dedicar solo a hacer pogo y corear las letras. Nada de tomar nota ni memorizarme la lista de temas. Cuando estaba a punto de empezar, le pasé mi mochila a Nico y me tiré de cabeza al pogo.

 

El inicio del show, como casi siempre, fue con el instrumental C.O.C. El Pato apareció minutos después con una botella de jugo de uva en mano y la euforia que se estaba acrecentando cual gráfico de la inflación, terminó por explotar.

A partir de acá se me mezcló todo en la cabeza. El whisky que calentó mi sangre esa noche no me deja recordar todo de manera cronológica, solo puedo nombrar algunas de las canciones que hicieron., como: Eslayer te va a matar, El inventor del mal, El hombre que no se puede ir, La culpa al viento, H.P.V, La gran campana y la canción más manija de todas, esa que sirve para diagnosticar pechofríos: Hecho a mi medida.

Además de toda esta música, el Pato siempre nos deja mensajes, agradecimientos y hasta hace algunos chistes. Pero no recuerdo nada de todo lo que dijo, solo recuerdo cuando se sumó a la lucha, pidiendo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Cosa que también habían hecho los Bandera de niebla, y más tarde también harían los Cadena perpetua.

 

Pasamos directamente a la tercera parte de esta crónica.

Luego del pogo viene la calma. Y así fue (solo de mi parte, claro) ya que Cadena perpetua no es una banda que sigo y de la cual conozco pocas canciones. Pero el respeto y la admiración que tengo hacia ellos son suficientes para plantarme ahí y presenciar su show con toda mi atención.

Entre las canciones que pude reconocer estaban: Dispara, Violencia y Panorama. Serán simples canciones para mí y para los que fueron a ver a otra banda y se quedaron hasta el final, pero no lo son para su fiel público. Ellos las sienten como propias, las cantan como si se tratase de un himno, se identifican con las letras y hacen catarsis coreando y saltando en cada interpretación. Yo recién llegado el final pude sentirme libre de sentir, valga la redundancia, lo mismo que todos ellos, dejándome llevar por el pogo y por la profundidad de la letra. Fue esa canción que entre sus líneas encierra un hermoso mensaje: Si me ves.

“Moriré con la paz, porque al mundo lo intente cambiar. Como ves, sigue igual, pero no me resigne a soñar… a soñar” 

Y el estribillo… “Si no hay solución no voy a llorar. No creas por eso que me puedo olvidar que no es fácil vivir, si ellos nos viven así. ¡Que asco que me dan!”

 


¡Qué noche, Teté! Noche que dos décadas atrás hubiera sido imposible de imaginar, gracias la futbolización del Rock y las divisiones que esto trajo: Si pertenecías a una movida, mejor ni te acerques a la del frente, ni a la del costado, porque eras un vendido/careta/grasa y mil etcéteras más. Hoy se nota que crecimos como sociedad (hablando pura y específicamente de este aspecto). El aguante, el respeto y la camaradería ya no se ven limitados ni obstaculizados por géneros musicales, ahora son un todo que alimentan la cultura del país, esa que puede salvarnos de los garcas de turno que siempre nos quieren vender pescado podrido.

En fin, gracias Bandera de niebla, Los Antiguos y Cadena perpetua por esta inolvidable noche. ¡Vamos por más propuestas como estas!

¡De parte de Bateros argentinos, de Mondo sporco y obviamente mía, agradezco a Gabriel Liberji Cuneo por su gentileza! ¡Tremendas fotos!

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