El Asalto Al Espacio: Los Cuerpos Que Saltan. Segunda Parte


II

Se abren las puertas de otro lugar, y todo confluye ahí. Todos, que no es uno por uno, son incontables, indefinidos, todos entran. Uno se choca con otro, y este, como un dominó sin un dominio (dominum), se corre, pero no por él, sino por el otro, por lo otro. Estamos atravesados, cada uno, por una fuerza y con fuerza. No sé, no sé dónde empieza, ni donde termina. Empujo, apoyo, salto, caigo me levantan, ahora ¡YA! no para. Cada punto de contacto es infinito, es indefinido, no lo entiendo –tampoco quiero-. Pero sí,  se siente.

La atmosfera pesa, está pesada, cargada, viciada. Mi cuero y mi remera se hacen parte de mí y de mi alrededor, aunque no estoy tan seguro de que sea mío ¡también es mía la transpiración, la mugre, el olor del otro! Entre sangre, sudor, ruido y humo se hace difícil respirar. Unas pocas bocanadas de aire… practicar la apnea es inteligente, es lo único inteligente. No se puede salir, hay que volver, estar aquí. Luces, sonido,  humo y carne, es todo lo que hay.

El escenario es marejada, playa de espuma y piedras. Me y nos, todos  resbalamos en sus límites. ¿Bailamos? Quizá, saltamos en sus límites, son resbaladizos. Los cuerpos con fuerza, atracción y rechazo. Ese coso succiona los cuerpos y los empuja, en el aire estallan. Lo que estalla, la materia convulsionada, sin dirección pero en un vórtice, un torbellino, todo vuelve al mismo lugar, sin irse, sin volver. Es todo lo que hay. Una bomba es un recital, su lugar, pura acción.

-Cada fragmento que veo, todo parcial. Yo lo siento-

El cuerpo está golpeado, dolor y tajo, hematomas. Las cualidades del mundo están aprendidas en él. Ni los ojos pueden ver ese mundo que se aprende aquí, pura experiencia. No experiencia mía, sino sensorial y concretas de todos, del cuerpo colectivo.

Habitamos nuestra inmensidad. Siento el cuerpo entregado al misterio, hace rito. Nuestro cuerpo investido invade parasitariamente este lugar. Cuerpos que cantan, que saltan. No sacrifico mi gran Yo, no hay profanación. Posesión, poesía, poseído me hago carne que huele, que ve, que oye, que siente mundo.

Una relación de común-unión en el entre, una extraña indeterminación que se juega en la interacción. Como lugar el ‘’entre’’, es  resbaladizo… y complejo.

 

Continuará…

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Jeremías Castro

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Jeremías Castro es licenciado y profesor en filosofía. Como investigador, se aboca al estudio de las expresiones populares urbanas. Es amante de la música y sus diversas publicaciones llevan adelante una nueva perspectiva para el estudio sobre el rock.