10 Preguntas: Claudio Fazio (Sauron)

¡Volvieron las 10 Preguntas! Esta semana les dejamos a las manos de Sauron (sí, es un intento de chiste horrendo haciendo referencia a su ojo): Claudio Fazio, que nos comparte algunas de sus experiencias y aprendizajes en el camino que lo trajo hasta esta banda.



Claudio Gabriel Fazio
Edad: 49 años
Banda: Sauron
Set Actual: Bateria Pearl Reference, 24x18, 13x9, 16x16, 18x16. 
Tambor Pearl Dennis Chambers 14"x 6.5". Platos K Light Hi Hat 15", Zildjian K Constantinople
Bounce 20", Zildjian K Costantinople Medium 20", Zildjian Kerope 20" y un Ride K Ligth de 24".
Set Soñado: El mismo que tengo
Sitio Web: Página de Facebook

¿Cómo llegaste a Sauron?

Mi llegada a Sauron fue en parte casualidad y en parte causalidad. Casualidad porque le debo la recomendación a un amigo que es, a mi criterio, uno de los mejores bateristas de la nueva generación, que se llama Germán Rodríguez (baterista de Avernal / Eterna Inocencia). Causalidad porque uno en su recorrida por el arte va forjando su propio camino y llega a los lugares que necesita llegar. Encontrar Sauron fue como descubrir que tenía un lugar en donde la música que me encanta tocar existe. Recuerdo que hice dos audiciones casi seguidas, y Pato me llamó un miércoles para decirme que estaba en la banda.

¿Cómo arrancaste?

Casi jugando a ser baterista, a los 12 años, con lo que había en casa… nada. Sólo sillones y sillas. Buscando formarme, a los 18 años encontré a un gran “Maestro” que me hizo ver que mi carrera en la música podía ser diferente y que podía tocar la batería y al mismo tiempo formarme como artista. Él marcó mi camino con sus enseñanzas, sus frases y sus conceptos sobre la música y el entorno. Tuve la suerte de estar cerca de grandes maestros y aprender de sus vivencias fuera y dentro del instrumento, como Junior Cesari, Oscar Moro, Javier Martínez, Fito Messina, Marcelo Mira, entre otros. De todos ellos tengo muchísimo, por supuesto que no el talento, pero sí mucho aprendizaje que me formó artísticamente. Recuerdo que varios de ellos coincidían en algo sobre en mí: el apodo “Hippie”. Aprendí junto a ellos mucho sobre el lado B del instrumento, maderas, parches, platillos, metales y aleaciones, sonoridades e infinidad de conceptos que me sirvieron muchísimo a lo largo de mi carrera. Mi primer instrumento fue una batería CAF año 1978. Mi papá me llevó a comprarla a una casa de música, y son esos momentos los que no olvidás jamás, esa comunión de compinches entre tu papá y vos. Ese instrumento me acompañó a dar los primeros pasos, mis primeros recitales en los colegios con la banda. De ahí también acompañado por mi papá pasé a una Rogers Holiday, color Blue Onyx Pearl modelo 1969, porque veía a Buddy Miles y quería ser él. La peluca la tenía, pero me faltaba ser negro, tener talento y toda su onda. Recuerdo que la primera canción que toqué completa fue una de Buddy Miles que se llama “Them Changes”, y también la cantaba. Quería ser él nomás.

¿Qué te inspira en la música?

Creo que los artistas estamos llenos de momentos y de conectores que nos disparan inspiraciones. No sé si tengo algo en especial que me inspira, pero sí me inspira el saber que puedo ser parte de las canciones que interpreto y de las que compongo.

¿Influencias?
Tengo varios referentes artísticos como Buddy Rich, Buddy Miles, Mitch Michell (J. Hendrix), Ralph Johnson (E.W & Fire), Bill Ward (Black Sabbath), Javier Martínez (Manal). Me atraía mucho de ellos la combinación de su técnica y su artística sobre el instrumento. Proyectarse de esa manera sobre una canción es lo que me conmueve y desde mi lugar me hace sentir cerca de cada uno de ellos.

¿Cómo te ves en 10 años?

No suelo proyectarme a futuro, creo que en diez años sería igual que hoy, sólo que con una década más en mi vida. Sería un artista con un poco más de experiencia cumplida.

¿Cuáles son tus sueños?

Visitar Marruecos es un sueño por cumplir. Un sueño cumplido fue tocar y grabar con Clive Nolan (Arena). También
pude hacerlo con Steve Hoghart (Marillion) y con la banda de Bill Brudford (EarthWorks). Fueron experiencias únicas que este camino artístico me regaló. Por cumplir como músico no tengo nada, soy una persona muy agradecida de cada experiencia que viví, pude conocer a Pappo y tocar con él, pude estar en escenarios, compartir cenas y anécdotas con artistas geniales como Steve Lukather, Simon Phillips y Yousoou N´Dour. Estudié producción con Terry Date, grabe junto a Rubén Da Silva y…qué más puedo pedir.

 

Algunas palabras para el pibe que recién empieza en la batería.

Que los sueños no son inalcanzables, sólo hay que correr un poco para agarrarlos. Que no se olviden que somos personas que transmitimos sensaciones a través de nuestro instrumento, y que si pueden busquen maestros que son quienes nos dan herramientas para forjar y elegir nuestros caminos. Este es un camino largo, lleno de vivencias que deben aportarte, tanto las buenas como las malas son aprendizajes. Si las tomás de esa manera, el camino y tu carrera van a ser lo que quieras que sean.

 

¿Tenés rutinas sobre la bata?

Tengo la rutina de tocar sobre pistas tanto de discos que grabé como algunas otras de otros artistas. Trato de que todas sean de diferentes estilos. Antes de los shows suelo calentar, no tanto de manos, pero sí hacer una rutina de estiramiento y calentamiento de brazos y piernas, eso es algo que heredé de mi maestro.

 

Si tuvieras que elegir un baterista para tu banda, ¿qué buscarías?

Que sea artista. Soy de los que piensan que el combo instrumentista / artista es el que moviliza y transmite. Tocar una canción no es lo mismo que ser parte de ella. Ahí apunto si tuviera que elegir.

 

¿Planes futuros?

Sauron es la parada en mi camino artístico que me conmueve desde muchos lugares. Desde el lado musical es algo que me lleva a expresarme y poder trabajar cada canción como una parte única en su complemento. Me llevó dos años poder dejar de tocar las canciones y poder pasar a ser parte de cada una de ellas. El desafío mayor que la obra de Sauron me propuso fue trabajar rítmicamente cada canción desde una parte casi melódica, y muchísimas partes las trabajo a partir de la melodía de la voz. Ahí es donde vienen los recuerdos de esas charlas interminables que tenía con mi maestro; él siempre me preguntaba si sabía qué decían las letras de las canciones que tocaba. A futuro, grabar el próximo disco de Sauron que ya estamos componiendo y seguro me verán grabando un disco con uno de los artistas que más admiro. El nombre… Me lo guardo.

Foto: Tomada del Blog Tachas Web

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